Cómo no estropear un curso online como yo

Muchos me han preguntado qué ha pasado con el curso “Nómadas Digitales” que iba a lanzar hace ya bastante tiempo (sigo sin creer que ya pasó un año desde que intenté hacerlo).

La idea era buena (tenía el interés de determinada audiencia), pero el verdadero problema recaía en que no me sentía en paz con la forma en que estaba ofreciendo el producto.

Así que es hora de tomar cartas en el asunto. Te contaré de la experiencia que tuve al hacer mi curso, te daré tips para no estropear las cosas como yo y, finalmente, te mostraré lo que haré para resolver el problema.

El inicio del curso

Todo comenzó cuando, casi cuatro años atrás, hacía mis viajes por el mundo gracias a mi trabajo. Entre mis primeros viajes a Playa del Carmen, México o en mi visita a Nueva York, EU hasta en lugares tan lejanos como España, oí mucho el término “nómada digital”.

Así que me puse a investigar respecto al tema y me di cuenta de que yo ya era un nómada digital. Leí todavía más. Entonces escribí un artículo extenso sobre cómo comenzar a trabajar & viajar por el mundo que, por fortuna, generó mucha atención en la web.

Este post me posicionó como un experto en este nuevo mundo, tan fue así que constantemente recibía correos de personas que buscaban convertirse en “nómadas digitales”.

Aunque todo apuntaba a que necesitaba enfocarme en ayudar a que otros lo lograsen, necesitaba confirmar que existía interés en el tema; de modo que envié una encuesta a toda mi audiencia, y al encontrarme con que casi el 70% de ella estaba interesada, supe entonces que tenía que poner manos a la obra.

Compré el dominio, me puse a crear el glosario del curso e hice un plan para asegurar un lanzamiento previo. Preparé contenido que publiqué en el blog y envié algunos correos, con lo cual desperté bastante interés.

Luego grabé unos videos de cómo sería el curso (mostrando algunos screenshots de la parte privada de la web) y definí un precio justo. Lancé la página con un diseño bonito —obvio, soy diseñador web— y publiqué la pre-venta.

Así empecé a aceptar las primeras reservas. Aún recuerdo el primer día, cuando todo emocionado envié el correo anunciando el lanzamiento. Las primeras horas fueron mortales, nadie se decidía por comprar.

Pero después de un tiempo llegó el primer alumno. Y por supuesto, ¡si! Yo estaba todo extasiado. Luego dos, tres… hasta que tuve 25 alumnos. Una gran noticia, ¿verdad?

Como invertí tiempo y dinero en aprender del tema, hice todo lo que se supone que es un buen sistema de embudo de ventas. Había conseguido tener clientes. Todo se configuraba para ser perfecto… excepto que el contenido no estaba terminado.

Y esa fue la parte que lo complicó todo.

La mecca de los nómadas digitales

Tenía un glosario definido de cómo iba a quedar el curso. Lo había dividido en cuatro partes (las libertades de Decisión, Ingresos, Tiempo y Ubicación) que componen el ser un nómada digital.

El problema fue que, al entrar de lleno a desarrollar la sección de Ingresos (que consiste en definir el negocio o la forma de crear dinero), se me complicó bastante definir una estructura lógica, puesto que hay muchas formas de crear un negocio.

No sabía realmente qué tipo de negocio recomendar. Claro, pude haberme enfocado en el negocio freelance, que es donde tengo mi mayor expertise. Pero no es la única forma de ser nómada digital. Necesitaba investigar más.

Al oír que Chiang Mai era la meca de los nómadas digitales, estuve seguro de que visitar aquel lugar me iba a ayudar a entender este —para entonces— nuevo concepto. Por eso me sentí feliz de visitar la ciudad en febrero del año pasado, porque esperaba crear más información para mi curso.

¿Pero sabes qué pasó? En vez de darme claridad, esta visita me confundió más. Aquí empecé a descubrir todas las formas de negocio online y entonces supe que muchas no iban con mi estilo… es más, había algunas que ni siquiera me habría gustado enseñarlas en mi curso.

Por ejemplo, una forma de negocio en línea es el DropShipping. Este estilo consiste en vender un producto físico a través de tu propia página web sin que necesites preocuparte de la logística del envío, ya que una empresa especialista se encarga de eso .

Hasta ahí suena bien. El problema es todo el movimiento que hay detrás de esto. En Chiang Mai hay un grupo enorme de personas apoyando este negocio de una manera bastante ridícula: venden a la gente el sueño de que a través del DropShipping se puede vivir sin problemas, que es “fácil” crear un negocio. Son los malévolos creadores de la típica imagen donde te ves recostado en la playa, con un coctel en una mano y en la otra la laptop.

Aún recuerdo, en mis primeros días de estancia, que fui a la charla de una de las más famosas personalidades en dicha área. Esta persona dijo: “Estoy feliz de vender productos a Estados Unidos porque les encanta comprar basura”. Y yo me dije: “¿En serio?, ¿es esto lo que le están enseñando a los próximos nómadas digitales?”

Es algo que se está comentando mucho en varios de los grupos que hay en Chiang Mai. Pieter Levels, uno de los más conocidos en esta comunidad, abrió un debate muy interesante sobre los problemas del DropShipping.

También me encontré con muchos consultores de vida o de los que te ayudan a perseguir tus pasiones (los que generalmente se van a Bali, Indonesia o lugares hippies). Cada viernes había una plática sobre el tema.

Lo curioso fue que, luego de conocer en persona a muchos de estos, ¡descubrí que tampoco saben lo que quieren!

Por si fuera poco, varios parten del sistema de afiliados —la idea de hacer que otro compre un producto para ganar una comisión. Así que se las gastan recomendando productos; al parecer, viven de los siniestros esquemas multinivel o de Network Marketing —que ya he expresado no me gustan para nada).

Otro caso menos común que encontré fue el de personas que juegan póker para ganarse la vida. Aunque es una idea genial (me gusta el póker y se puede obtener buen dinero de él), en realidad yo no podría enseñarle a otros a hacer del juego su forma de vida.

El problema de tener un tema muy abierto

Yo estoy de acuerdo en que todos debemos buscar maneras de ganar dinero. El problema es que al enfocarnos únicamente en vender algo, estamos perdiendo el verdadero interés de aportar valor a los demás.

Chiang Mai me hizo descubrir que el término “nómadas digitales” es bastante genérico; en sí, se refiere a cualquier persona que pueda trabajar en línea, lo cual se transmite a muchísimas opciones.

Y no sólo se trata de tener un negocio (aunque es lo que insisto a muchas personas), también si tienes un trabajo remoto (cosa que se está volviendo más común) o si viajas entre temporadas (al ahorrar dinero de un trabajo cotidiano) puedes ser un “nómada digital”.

Esto me detenía siempre que quería continuar con el curso. Me preguntaba: ¿para qué quiero llamar este curso “nómadas digitales” si realmente no voy a enseñar sobre TODOS esos temas y tampoco me gusta el término?

Ese es el problema de hacer un curso con un término muy abierto.

Yo tengo entendido que un curso tiene que llevarte de un punto A hacia uno B. Si no hay claridad respecto a cómo llegar al punto B, entonces no tiene caso vender un producto con este tema, ¿no crees?

Otro punto muy importante es que, al tener presencia en línea, cualquier cosa que vendas hará que la gente te reconozca por ese tema que enseñes.

No me gustaría que las personas sepan de mi únicamente como promotor de los “nómadas digitales” ni que me conozcan como alguien que sólo vende cursos. Ya hay muchos blogueros que sólo se dedican a eso.

Me gustaría ser reconocido principalmente como un creativo, luego como un nerd y finalmente como un nómada. Que la gente sepa que soy un diseñador web, que genero ingresos en línea a través de servicios freelance y que se puede vivir bien así.

Afortunadamente me hice amigo de otro grupo de “nómadas” con los cuales si compartía mucho. Personas que trabajaban en algo que sí les interesaba. Gente freelance que conseguía sus propios clientes sin que importara en donde estuvieran. Otros que laboraban en organizaciones que estaban haciendo cambios positivos.

Muchos de ellos eran diseñadores, fotógrafos, desarrollares, escritores, viajeros o artistas. El término que nos unía a todos era la creatividad.

Desde que descubrí a este grupo de gente he pensado que, si quiero a enseñar a otros sobre negocios digitales, tendría que ser desde la perspectiva de la creatividad o de trabajos que aporten algo mejor —mejor que los ingresos por la venta de basura, por ejemplo.

La verdad hacia mis alumnos

Ya que me había tardado algo en completar el curso, quise compensar primeramente haciendo una llamada por Skype con cada uno de mis alumnos. En realidad fue una actividad muy grata, ya que me permitió saber mucho más de lo que querían.

Como yo seguía atorado en la creación de la parte de negocios y no encontraba una solución, lo mejor era cancelar el curso y resolver el problema de manera responsable.

La parte que me dio pena fue avisar a mis alumnos de entonces que ya no iba a lanzar el curso. Creo que ha sido uno de los correos mas difíciles que he tenido que escribir.

Sin embargo, tenía que afrontar la realidad y decirles la situación lo más antes posible para que pudiéramos estar tranquilos —tanto ellos como yo.

El contenido de aquel correo fue casi lo mismo que te puse aquí más una aclaración al principio: iba a devolver el dinero por completo. Sentí que era lo justo. Además les avisé que, de hacer algo nuevo, se los daría gratuitamente como una forma de agradecerles la confianza que me dieron.

El sentimiento de haber fracasado me llegó cuando envié el correo. Y me moría de temor por oír los comentarios de mis alumnos.

¿Lo interesante? Al final nadie se quejó. Agradecieron mi sinceridad y la devolución del dinero. Algunos me mandaron palabras de aliento y otros me dijeron que esperaban muy pronto la nueva información.

¡Qué genial recibir ese tipo de apoyo!

Al final lo que me importa es mantener lo más alto posible la confianza con mi gente, ya sean amigos, lectores o clientes.  Aun cuando haga las cosas de la peor manera.

La solución

Básicamente lo que quiero decir es que la eché a perder horriblemente desde el título del curso. Me basé únicamente en seguir la tendencia y prometí algo que yo no tenía claro.

Como la reputación en línea es muy importante para mí, nunca haré algo que esté fuera de mis valores y que tampoco aporte verdadero valor a mi audiencia, así que la mejor solución en ese momento era cancelar el curso y devolver el dinero a mis alumnos.

Si hay algo que podemos rescatar de mis errores, es lo siguiente:

  • Es mejor tener el producto 90% hecho antes de lanzar,
  • pero si ofreces pre-venta, ten la completa seguridad de que lanzarás el producto a tiempo.
  • Y si te tardas en terminarlo, mantén siempre informados a tus clientes.
  • Sé honesto contigo mismo respecto a si es algo que realmente quieres vender.

Pero no todo está perdido.

Cada vez hay más gente que me busca para aprender sobre estos temas digitales.

Por eso mismo, desde que la cancelación del curso anterior, lancé una pequeña página con una breve información del curso, y cuestionario por si había interés de saber más.

Como en los últimos meses di varias conferencias y también salí publicado en el video de Alanxelmundo, ¡esa página fue muy visitada donde hasta se suscribieron más de 2000 personas!

Tenía que lanzar algo pronto. Y estuve pensando mucho en cómo definir el proyecto de manera completa.

Así fue como salió el manual de Nómadas Digitales: la información que sé sobre trabajar & viajar por el mundo. Allí muestro todos los tipos de negocios digitales que hay para que tú mismo elijas cuál camino tomar.

Más que nada es una guía del principiante para que entres al mundo de los negocios digitales, de los recursos del viajero y para que des los primeros pasos que te llevarán a trabajar en donde quieras.

Había pensado en lanzarlo de forma escrita, pero al parecer mucha gente prefiere contenido en video para aprender, por lo que contiene puras lecciones en video.

La semana pasada lancé el curso, con 30 alumnos inscritos y cerrando plazas el domingo. ¡Qué genial! Ahora quiero hacer las cosas de mejor manera, así que me dedicaré completo a entender estos primeros alumnos para relanzar el curso en algunas semanas más adelante.

Ya te contaré en otras publicaciones sobre el lanzamiento de este nuevo curso, pero por lo menos, hoy por hoy me siento contento de haber lanzado algo al público, después de dos años en espera.

Apenas estoy aprendiendo mucho sobre vender productos digitales. Todo parece que seguiré publicando más cursos más adelante. ¡A seguir trabajando!

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