Cuidadito con vender estilo de vida

La vida como nómada digital se ve genial en las redes sociales, pero hay que ser cautelosos en cómo la mostramos ante los demás.

Si vienes de un trabajo ordinario, seguramente estás emocionado por las libertades que te ofrece un negocio digital.

Así que entiendo completamente que estés compartiendo fotos de tus primeros viajes. O de la vez que llevaste una laptop a una cafetería. ¡Te felicito por haberlo logrado!

Sin embargo, a partir de un límite estas imágenes caen en cierto aire de presunción.

Si no me crees, con solo escribir “nómada digital” en Google vas a ver un montón de fotos como esta:

No sé cómo lo veas tú, o si ya lo has intentado, ¡pero trabajar en la playa es horrible! Ni ves bien por el reflejo del sol o debes estar cuidándote de la arena.

Vendemos la idea de que “el pasto es más verde del otro lado”, que no siempre es cierto. ¡Por eso mucha gente termina teniendo celos —al borde del enojo— de lo que hacemos!

Sé que algunos no lo hacen de mala manera. Pero en un abrir y cerrar de ojos, puedo darme cuenta de quién solo busca vender el “estilo de vida” en vez de aportar un granito de arena a la comunidad.

Es el típico personaje que abrió su blog y, debido a que ganó 10 dólares con un producto en línea, ya se siente acreedor a decir que tú también puedes.

Ahí lo ves, feliz en sus publicaciones diarias de Instagram, y te frustras porque su vida luce más genial que la tuya. Te dice que puedes cumplir tus sueños, con una condición: ¡que le compres su curso de 5000 dólares!

Ojo, pero mucho ojo. Estamos cayendo en la misma trampa del network marketing.

En estos sistemas piramidales hablan mucho de ser tu propio jefe, sobre la “libertad financiera” y del “cambio” mágico que hacen en otras personas.

Desde lejos se puede ver cómo están mintiendo, inclusive a ellos mismos, para vender un producto.

Te venden mucha inspiración, pero raramente ves que analicen la calidad del producto o servicio que están entregando (que curiosamente les permite libertad).

Mientras se mantenga viva la pirámide en esa empresa a través de los referidos, te seguirán vendiendo el estilo de vida.

Así que, la próxima vez que escuches un “ejem… ¿te invito a un negocio?”, ¡húyele! Ojo, pero mucho ojo. Y cuéntaselo a quien más confianza le tengas.

Navega la web con cuidado

El internet permite que cualquiera pueda abrirse un hueco entre la multitud.

Aunque es una buena noticia (ya que décadas atrás era muy difícil), en ocasiones esto puede ser peligroso porque resulta muy fácil mostrar una cara falsa.

Un ejemplo que yo viví en carne propia fue una de las experiencias más comentadas en la comunidad de los nómadas digitales en Chiang Mai, Tailandia.

Hace unos años, de la nada, unos hermanos (the Atlas Brothers) empezaron a impartir pláticas semanales, invitando a expertos en temas digitales, en un café de la ciudad.

Luego crearon videos de motivación —ya están eliminados, pero eran malísimos— en YouTube para después abrir una página web con el nombre de “Digital Nomad Campus”, donde ofrecían un retreat que prometía a sus participantes ganar una fortuna si pagaban 1200 USD y se mudaban a Tailandia.

No pasó mucho tiempo para que la comunidad se diera cuenta de que todo esto era una terrible idea. Aún así, al menos 5 personas fueron timadas por sus productos. Hoy en día ya nadie sabe de ellos, pues cerraron todas sus cuentas y huyeron del país. Hasta la policía los seguía.

Si quieres adentrarte más sobre este caso, lee este extenso artículo.

A todo esto, te preguntarás: ¿cómo saber quién está haciendo las cosas bien?

Aunque no hay respuesta concreta, al final se trata de seguir a quien más confianza le tengas. Sí, Chabelo tuvo razón todo este tiempo.

La confianza es el valor más importante cuando se tiene una audiencia que te ayuda a ser retribuido económicamente.

Esta se crea con el mensaje del contenido que compartes al mundo a través de los años. Con la calidad de tus productos. O la manera en que transmites tu personalidad.

La autenticidad llega a sobresalir con el tiempo.

Con la experiencia que obtengas viendo varios influencers, se te hará más fácil identificar los chorrocientos vendehúmos que apestan el internet.

Si piensas crear tu propio negocio en línea, recuerda que hay un mundo más allá de únicamente vender el estilo de vida.

Como muchos nómadas digitales, puedes trabajar & viajar donde sea  (lo cual describo en detalle en mi guía) ofreciendo tus propios productos o servicios para conseguir esa libertad de ubicación que tanto añoras.

Aunque sea genial lo que haces, ten cuidado de caer en esa trampa de exagerar el estilo de vida en las redes sociales.

Sin la obsesión de presumir tus viajes ni vender productos que prometan esta típica y absurda imagen de la laptop en la playa.

Como la otra vez que alguien subió una foto mostrando su laptop enfrente de Machu Pichu. Ya, en serio, ¿es neta que alguien puede trabajar ahí?

¿Te gustó el artículo? Si quieres aprender de mis experiencias (tanto buenas como malas), te caerán muy bien los artículos que estoy publicando cada semana:
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