Distracciones en tiempos de nómadas

Estoy cumpliendo el primero de los dos meses que estaré en Montreal y la verdad es que no he podido conocer la ciudad como pensaba ya que mis primeros días no han sido productivos para nada.

La ciudad me recibió con un frío de la patada, que me era difícil seguir el hábito (que ya estaba creando en casa) de levantarme temprano para aprovechar más el día.

En estos días el clima no se decide si dejar el invierno detrás o darle la bienvenida a la primavera, que a veces llueve, de repente aparece el sol o drásticamente baja la temperatura.

Lógicamente ya me he enfermado… es parte de la aventura, ¿no?

Para mi suerte sucedió cuando tenía mucho trabajo por hacer. Cuando estaba lanzando el re-diseño de Sonia Sanchez, diseñando otros sitios web, buscando nuevos clientes, escribiendo artículos para el boletín semanal, dandole forma al próximo curso de nómadas digitales, entre otras cosas más.

El problema que no me gusta admitir es que cada vez que la carga de trabajo es bastante, se me hace más fácil distraerme viendo videos inútiles o perderme en las redes sociales.

Así que ahi me ves, enfermo, en una ciudad nueva, con mucho trabajo, con mucho que conocer, desperdiciando el recurso más preciado que tengo, y más cuando estoy viajando: el tiempo.

Desde temprana edad estamos acostumbrados a seguir horarios. Al tomar clases en la primaria desde las 7 am hasta las 2 pm, al llevar una agenda semanal en la universidad o al trabajar con el estricto calendario de una empresa.

Una vez que queremos romper las ataduras y trabajar por nuestra cuenta, no tenemos ni la mínima idea de cómo manejar nuestro tiempo.

Somos como esos cachorros que los sueltan por primera vez que no saben que hacer y mejor se esperan a que les pongan la correa otra vez. Por eso muchas personas rápidamente se dan por vencido y regresan a sus trabajos ordinarios.

La realidad es que ser independiente significa tener absoluta responsabilidad en las cosas que hacemos y las que NO hacemos. Por eso debemos aprender a manejar nuestro tiempo.

Debemos de reconocer que las cosas no se van a hacer solas. Nadie nos va a regañar si estamos perdiendo el tiempo. Nadie nos va regalar dinero si no estamos generando nuestro propio empleo. Nadie nos va contratar si no mejoramos nuestro servicio.

Nadie va escribir ese artículo si sólo lo piensas y no lo escribes.

El tiempo desde la vista de un nómada

Algunas personas piensan que me la paso viajando sin nada que hacer, cuando en realidad lo que más me importa es mejorar este movimiento y mi servicio freelance en cualquier parte del mundo que me encuentre.

La diferencia es que cuando estoy visitando una nueva ciudad, el tiempo se convierte en mi recurso más valioso. Como una reloj de arena, todos los días que pasan son horas limitadas que podría utilizar para experimentar algo nuevo.

Pero no puedo simplemente estar todo el día turisteando por que al final tengo un trabajo que atender, que es la misma razón por la que estoy generando dinero para hacer lo que me gusta.

Y como mi mala productividad principalmente proviene del miedo de afrontar el trabajo pesado, siempre termino en un círculo vicioso díficil de escapar: me bloqueo con las actividades que debería de hacer, me distraigo en cosas inútiles, pierdo el poco tiempo que tengo y desaprovechó mi visita en el extranjero.

Si no aprendo a manejar mis tiempos (como toda persona independiente debería de hacer), esos minutos que me la paso viendo el timeline de Twitter pueden significar en perderme la visita a un bonito parque de la ciudad.

Esas horas en Youtube pueden significar experiencias perdidas con mis amigos locales por tener que trabajar en horas que no debería.

Esos tiempos que no cumplí de trabajar como debería, pueden que me hagan permanecer más tiempo encerrado en el café cuando hay una ciudad enfrente que conocer.

Trabajar para ti mismo, especialmente cuando viajas, no es tan fácil como las personas piensan. La fantasía y la realidad son bastantes diferentes y sinceramente toma mucho trabajo para lograr el éxito.

Pero trabajar para ti mismo, especialmente cuando viajas, ¡es absolutamente genial! No cambiaría para nada la libertad que ésto te permite.

Sólo que esa misma libertad es una doble arma de filo que debes aprender a manejar. A través de pura prueba y error. Creando hábitos, cumpliendo tus propios horarios y poniendo fechas límites en los avances de tus proyectos.

Para que el día que vengas a Montreal por más de dos meses, no lo desperdicies como yo y puedas disfrutar de la gran experiencia de conocer otras culturas mientras estás trabajando por tu cuenta.

Al punto de que puedas encontrar ese equilibrio que todo nómada digital quiere, pero sólo los responsables pueden tener.

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