El negocio de la creatividad

Cuando se habla de personas creativas, en general se piensa que el dinero debe evitarse ya que puede echar a perder la ética del trabajo.

Lo sé porque toda mi vida me he considerado una persona creativa.

Desde muy chico aprendí a programar páginas web, tocaba batería con un grupo de rock, dibujaba cómics con un personaje en forma de Kirby, practiqué la fotografía manual, diseñaba casas en la universidad… entre otras cosas más.

Quizá te hayan inculcado, igual que a mi, la idea de que vivir de tu creatividad no es posible. De alguna forma nos separan entre los que saben leyes, ciencia, matemáticas a los que saben de diseño, escritura, arte.

A los primeros pocas veces le dirán algo negativo sobre su futuro económico, mientras a los creativos generalmente les hacen creer que no se puede vivir de eso.

El gran problema es que tampoco nos enseñan cómo ganar dinero y de ahí proviene la pena de cobrar por lo que hacemos –inclusive lo hacemos de a gratis por el miedo a pedir.

A mi me cayó el veinte cuando Paul Jarvis publicó un artículo con el título de negocio de la creatividad donde nos comparte algo que ya venía pensando: no hay ningún problema moral si relacionamos ganar dinero con ser creativo.

Te voy a ser sincero, hubo un tiempo que le tenía conflicto a todo este tema del dinero.

Cuando comencé el despacho de arquitectura, tuve la ventaja que mi socio arreglaba el trato económico con los clientes y yo entraba cuando comenzábamos el proyecto arquitectónico.

Empezar a cobrar como freelance de diseño web fue bastante difícil. Como nunca había intentado pedir dinero a cambio de mis servicios, aún con varios años de diseñar, en mis primeros proyectos indudablemente ofrecí pésimas cotizaciones.

Recuerdo el día que visité a un arquitecto para ofrecerle una página para su despacho. Lo visité con ninguna idea de cuáles serían mis honorarios –ponía números al azar o lo que me parecía “justo”.

Ni ese precio “justo” fue del gusto del cliente. Me decía que menos. Me contestaba con el típico: “si es fácil subir una página web”. Caí en su juego y terminé aceptándole el precio que dijo.

Supe que el siguiente contrato debía ser diferente. A la par que iba mejorando mi servicio web, por un tiempo me dediqué a leer a varios expertos en el campo. Me compré algunos cursos y libros sobre freelancing, tarifas, etc.

Esos primeros tratos con un cliente, de cara a cara, me ayudaron mucho a tener confianza al hacer cotizaciones. Así que años después, ahora estoy seguro de cobrar un 300% más comparado del primer contrato que di.

No tengo miedo de dar un presupuesto “alto” (aunque es muy subjetivo) ya que sé cuanto vale mi trabajo, por el conocimiento que tengo sobre el tema y sobre el impacto positivo que puedo hacer en el negocio de quién me contrata.

Si no sabes cuánto vale tu trabajo creativo, la gente se va a aprovechar de ti. Si no me crees, sólo entra a Fiverr y verás a todos esas personas que cobran muy poco por un servicio completo.

De hecho, como estamos acostumbrados a pedir todo gratis o barato, también nos quejamos cuando alguien empieza a cobrar por lo que hace —más si es algo creativo.

Cuando un bloguero está libremente compartiendo cosas de valor en su página, pero después de un tiempo pone su contenido más importante en venta, todos se quejan.

Existe la idea que es imposible ser creativo y al mismo tiempo vender cosas porque esto te convierte automáticamente en “vendido” o que sólo vas a pensar en ventas & marketing.

Si, es real que la influencia del dinero puede echar a perder a muchas personas. Solamente date una vuelta por internet y verás muchos sitios, blogs o proyectos que venden cosas inútiles y que le interesa más vender que ayudar a los demás.

Pero un buen creativo sabe que el dinero no cambia su trabajo. Cualquier cosa para ganar dinero y que no esté alineado con tus valores, debes evitarlo si realmente quieres evitar que te denominen como un “vendido”.

De hecho las ventas son simplemente otra habilidad que alinea con quién eres como creativo. Conocer bien esta area y tener práctica vendiendo te puede llevar lejos.

Oye, todos necesitamos dinero. Así es como se mueve el mundo. No sólo para vivir bien, también como creativo tenemos que comprar para mantener nuestro negocio a flote.

Por ejemplo, como diseñador web necesito programas como InvisionApp, Mailchimp, Adobe Typekit, TextExpander, Dropbox y cada uno tiene su costo –algo que el cliente no ve. Un artista necesita comprar pinceles, plumas, pinturas, papeles, hasta por qué no, un iPad Pro para pintar digitalmente.

No creo que ese trabajo gratis para tener “presencia” o los likes en Instagram puedan hacer que pagues la renta mensual de tus programas, ¿verdad?

En vez de tener el dinero como un tabú, debería ser algo que se hable más: necesitamos platicar de metodologías, estrategias y formas éticas para conseguir clientes que paguen respetando nuestro trabajo.

Es una razón más por la que estoy diseñando el nuevo sitio que va a fusionar mis servicios de diseño web con este blog. Quiero formalizar todo lo que hago. Que se vea que hay un auténtico negocio detrás de lo que hago.

A partir de ahí, estoy pensando en crear productos para generar ingresos con la intención de aportar valor –siempre y cuando sea algo divertido y permita desarrollar mi creatividad.

Por un tiempo se me hacía difícil hablar de dinero y cotizaciones, más que nada, en el mundo creativo donde aún muchos piensan que todo es “fácil” o “gratis”.

Sólo la experiencia, el tiempo y la práctica me han dado la razón para comprender que mi trabajo se encuentran entre la intersección de la creatividad & el negocio.

Aunque siempre habrá gente que se queje de lo que haces, más si estás vendiendo algo, si lo que haces te permite vivir genial y estás cambiando la vida de los demás, no importa que te digan vendido.

Somos parte del negocio de la creatividad y no hay nada malo en ganar dinero de nuestro arte.

¿Te gustó el artículo? Si quieres aprender de mis experiencias (tanto buenas como malas), te caerán muy bien los artículos que estoy publicando cada semana:
Gracias, ya quedo registrado tu correo.
¡Oops! Intenta otra vez...
< Lee más artículos