El internet no es gratis, amigo

Fue al comienzo del 2000 cuando comencé a usar el internet. En esos tiempos había mucha gente con la única intención de compartir información interesante.

Fue entonces cuando empecé a ver cómo surgían compañías que ofrecían accesos o descargas gratuitos, como el antiguo Napster (para descargar música) o el infalible Facebook, haciéndonos creer que todo en internet es gratis.

La realidad es completamente distinta: si no estás pagando por un producto, tú eres el producto.

Si tienes acceso gratuito a alguna página, es porque existe alguna forma de monetizar tu información (probablemente para publicidad u ofrecer datos privados).

No sé tú, pero yo prefiero pagar si eso significa evitar los anuncios involuntarios, la aparición de veintemil popups o que regalen mi información.

Felizmente aportaría dinero si fuera para apoyar una empresa pequeña o a una persona independiente, como yo, que quiere hacerse la vida mediante algún proyecto que le entusiasme.

Lo que pasa es que difícilmente vemos el detrás de cámaras.

Aquí mismo te lo voy a contar: si estás accediendo a cualquier blog, estarás recibiendo un 90% de información gratuita, pero el objetivo es que te ofrezcan el otro 10% con un precio.

Todos los blogs quieren vender.

Lo mismo pasa con el mío —este mismo que estás leyendo—. Por más que me guste escribir y ayudarte, voy a querer venderte algún producto más adelante.

Pero no es nada malo.

Ya sabes que del amor al arte nadie puede vivir.

Simplemente debes entender que, por más que haya mucho acceso gratuito en internet, todos estamos buscando aportar un grano de arena en el mundo que también nos pueda dar una retribución económica.

Algo de lo que no hay mucha consciencia en Latinoamérica. Por eso es que, cuando alguien empieza a cobrar por seguir publicando, recibe mensajes de decepción o de mucho enojo.

Hace poco, mi amigo y socio Francisco AMK lanzó un congreso en línea para freelanceros, con la idea de hacerlo gratuito al inicio y después vender el acceso. Al final nadie compró los tickets.

En eso me vino a la mente la pregunta: “¿por qué somos así?”

Si en realidad quieres emprender, date cuenta de que las mejores cosas tienen un precio. Si lo quieres todo gratis, difícilmente recibirás algo de retorno que sea de valor.

Más que nada cuando se trata de aprender.

Habrá cientos de videos gratuitos en YouTube sobre un tema, pero no se comparan con alguno de costo que fue pensado exactamente para que aprendas con un sistema.

Lo mismo sucede con la creación de una página web (o su diseño). Puedes irte por lo barato y crear tu sitio con Wix o GoDaddy, pero luego no vengas conmigo a quejarte de lo mal que están funcionando.

En vez de eso, si pones una pequeña inversión a usar hostings de calidad y contratas un diseñador web de calidad, verás que tu proyecto levantará más rápido.

Esa es la mayor clave del éxito de un emprendedor: quien invierte más, gana más.

Ya sea en productos de calidad, en cursos bien detallados o consultorías personalizadas.

Recuerda que si lo quieres gratis, generalmente recibirás cosas feas.

Y si no lo pagas ahora, seguramente lo harás después.

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