Sé libre de decidir lo que quieres en tu vida

Después de graduarme, estaba desesperado por tener claridad en lo que quería hacer en mi vida. Y no lo lograba.

El primer intento de esclarecer todo este asunto, fue aquella vez que comencé un despacho de arquitectura con un amigo. Aunque los primeros días fueron buenos, noté que se agotaban rápidamente mis ganas de continuar el proyecto.

No me agrada para nada la simple idea de permanecer en un solo lugar por mucho tiempo —me agradaba todavía menos cuando apenas estaba comenzando mi juventud.

Influido por la sociedad, sabía que debía agradecer la oportunidad de trabajo que tenía, pero —aunque algunos me llamaran loco— no podía evitar el anhelo de buscar algo más allá.

Sin ser capaz de olvidar la desesperación que sentía, un buen día me puse a investigar en internet y me topé con el feliz hallazgo de que existían algunos blogs de personas con los mismos ideales que yo. Era fantástico; estas personas tenían pequeños pero geniales negocios que no dependían de una oficina ni de trabajar para nadie más.

En ese momento comprendí que no era el único en la búsqueda de una vida diferente.

Después de pasar un buen rato leyendo estos artículos, caí en cuenta de lo que estaba buscando: quería tener más libertad. Por fin me sentía comprendido.

Aclaro que no estoy hablando de una cosa hippie ni de un mundo color de rosa. Sé que no podemos ser 100 % libres en una sociedad establecida —eso sería libertinaje—; en cambio, estoy hablando de tener la libertad de decidir lo que queramos hacer en nuestras vidas sin esperar respuesta de los demás.

Renunciando a muchas comodidades, como el despacho de arquitectura y a lo material, me dediqué a diseñar mi vida con la meta de darle espacio a todo aquello que pudiera hacerme sentir más libre.

Tuve que aprender algunas habilidades por mi cuenta, tuve que echarla a perder muchas veces, y gracias a mi experiencia como diseñador web, finalmente me volví un nómada digital: la máxima oportunidad de trabajar en donde quiero y cuando quiero.

Desde que empecé a vivir de esta manera descubrí que realmente es posible tener un trabajo adaptado a tu vida, aprendí que no tiene por qué ser al revés. Es posible tener un negocio que puedas llevar adonde quieras.

Y eso mismo es lo que quiero para ti.

Flexibilidad en tu vida

La libertad es una condición de la mente y la mejor manera de mantenerla es alimentándola. – Elbert Hubbard

La primera cosa que más me atrajo a llevar este estilo de vida nómada fue la libertad de elección, de decisión, de pensamiento, o como suene mejor.

Esa sensación de que eres completamente libre de decidir en lo que realmente te quieres enfocar en la vida —sin importar lo que digan los demás— y qué es lo que quieres hacer como trabajo —por más loca que te parezca tu ocurrencia.

¿Cuántas veces no has comenzado un enunciado con: “me gustaría…” y luego, tristemente, lo has tenido que terminar con “pero tengo que…”.

Me imagino que un montón de deprimentes veces. Diseñar tu vida bajo lo que quieres sirve para eliminar esa clase de frases de tu vida.

Hacer algo porque los demás lo están haciendo es la peor idea del mundo. Es como dejar tu vida en la modalidad que trae por default: mientras piensas que eres realmente tú quien la está controlando, en realidad son otras personas quienes la manejan.

Gracias al estilo de vida que forjé, cuando alguien me invita a un viaje o un evento puedo decir “sí” sin temor. De hecho, si no voy es porque realmente tengo buenas razones, y no porque las “obligaciones” de la vida me lo impiden.

Si quieres vivir una vida extraordinaria —siendo nómada o no—, al final tendrás que considerar todas las posibilidades, no sólo las que están establecidas por la sociedad.

Cuando te sales del camino tradicional vas a volver a experimentar esa sensación de descubrimiento y emoción que tenías cuando eras pequeño y te aventurabas más allá de tu casa, del regazo de mamá o del salón de clases. Además, vas a ganar mucha confianza al saber que tú mismo puedes manejar la vida a tu manera.

Principalmente te darás cuenta que no es tan difícil ni tenebroso como puedes llegar a pensar.

Pero hay que empezar por algo para que vayas perdiendo el miedo. En mi caso, todo comenzó con reconocer lo que más valoro en la vida y filtrar mis acciones hacia los valores que desprendí de ese reconocimiento.

Así fue como retomé el diseño web, un trabajo que me encanta y que es posible realizar a través del internet. Empecé a deshacerme de lo material, que sólo me cargaba peso emocional, económico y físico.

Todo esto me permitió tener mayor flexibilidad para decidir cómo trabajar y dónde vivir.

Esta vida nómada me ha dado nuevas perspectivas: he descubierto quién soy y qué quiero realmente. Independientemente de lo que los demás digan de mí.

Tu forma de trabajo

Generalizando un poco, sabes que en las empresas tradicionales no hay libertad de decisión: debes vestirte de una manera, llegar a una hora precisa, estar presente en todas las juntas y opinar muy poco.

Estas barreras hacen que, con el tiempo, tu emoción de seguir en ese trabajo se desvanezca. Al final no vas a trabajar por elección, sólo por cumplir.

La cosa cambia cuando trabajas por tu cuenta: ya no tienes que aparentar —olvídate de estar vestido de traje y de que la corbata te ahorque todo el tiempo— ni mostrar más de lo que tienes. Lo que haces es porque quieres, no porque tu trabajo lo demande.

De hecho como independiente es más importante lo bueno que eres en un tema específico que las apariencias.

Al tener tu propio negocio tienes mayor libertad de decisión. Siendo tu trabajo parte importante de tu vida, tú mismo dices lo que quieres de él.

Lo más interesante es que al arrancar un nuevo proyecto enfocado en tener mayor libertad, verás que no necesitas mucha inversión, muchos empleados ni mucho tiempo.

Gracias al internet y las herramientas que actualmente podemos usar, tenemos la posibilidad de comenzar cualquier tipo de proyecto sin esperar la aprobación de los demás.

Por ejemplo, si diez años atrás querías publicar un libro, tenías que buscar un editor con una agencia y pedirle permiso para hacer pública tu obra. Hoy en día sólo necesitas crear tu propia audiencia por internet para asegurar que habrá quién compre tu libro.

De la misma manera, si querías comenzar un proyecto, tenías que pedir un préstamo o hacer un plan de negocios de mil páginas para convencer a un inversionista de que confiara en tu proyecto —sólo para terminar trabajando para él—. Hoy en día rápidamente puedes abrir una página web y vender algún servicio.

¿Ves cómo las reglas del juego han cambiado por completo?

Con que aprendas las bases de los negocios y cómo funcionan en línea, serás lo bastante audaz para convertir tus ideas en algo redituable.

Claro, no estoy diciendo que vaya a ser algo regalado; sé que hay mucho trabajo detrás de cualquier buen negocio, aunque sea uno nómada, como el que estoy proponiendo. Simplemente digo que las herramientas ya existen para hacer tus sueños realidad.

Por si no fuera poco, otra característica genial de ser independiente es que puedes escoger para quién trabajar.

Cuando comencé a trabajar en este estilo, yo pensaba que tenía que aceptar a todo cliente que se me atravesara. Con el tiempo entendí que esto no es cierto. Cuando tú diriges tu trabajo y tienes sistemas para asegurar tus ingresos, con toda confianza puedes decirle no a quién creas que no esté conectado con tus valores.

Con tantas opciones que tendrás en tus manos, podrás elegir el trabajo que realmente estará ayudando a otras personas a tener una mejor vida.

Ante todo responsabilidad

Puede sonar bonito todo esto de la libertad de decisión, pero viene con unas letras chiquitas que debes tener muy en cuenta: la responsabilidad de lograr las cosas corre por tu cuenta.

El problema —o ventaja— es que nadie, más que tú mismo, te va decir si estás en el camino correcto. No habrá presión externa para que termines algún proyecto.

La realidad es que muchas personas se la pasan sentados esperando que eventos externos definan la calidad de sus vidas. Culpan a su esposa, sus padres, el mundo, la sociedad, la televisión —o hasta el perro— por su propia mala fortuna.

Culpando principalmente a las personas que están a su alrededor, siempre creen que hay una razón detrás que les impide ser exitosos. ¿No es una manera conveniente de ver las cosas?

Fácilmente puedes culpar a alguien más. Puedes pelear contra la sociedad, tus padres o si quieres, contra el gobierno. Pero si eres una persona verdaderamente excepcional, sabes que tú eres el único que decide el contenido de tu vida.

En vez de culpar a los demás por tu situación, simplemente debes actuar con responsabilidad: Así que cualquier excusa que tengas, déjala ir.

Date cuenta que tú no eres el producto de tus influencias. Define bien tus valores, tus metas y empieza a actuar de forma responsable para hacer de tus sueños una realidad.

Libertad por decisión propia

El futuro es grande para todo aquel que quiera ofrecer su conocimiento a través del internet.

La libertad es una nueva moneda. Si puedes monetizarte a ti mismo, ayudando a los demás a través de tus habilidades, verás que puedes sentirte completo y libre financieramente.

¿Qué harías si pudieras trasladar tu pasión a un negocio que te permita libertad de vivir y trabajar donde quieras y cuando quieras?

¿Qué harías si pudieras vivir esa vida que siempre has querido sin tener que pedir o esperar permiso?

¡Nunca ha sido tan fácil vivir bajo tus propios términos como lo es ahora, darte la vuelta por el mundo cuando quieras! Crear un negocio que puedas manejar remotamente te permite escoger dónde quieres vivir, cuándo quieres trabajar, te brinda la oportunidad de viajar más y de liberar tiempo para hacer las cosas que valen la pena.

Con más tiempo libre puedes hacer mucho: dedicarle más presencia a tus relaciones, ayudar en algún voluntariado, escribir, experimentar sin preocuparte tanto por el trabajo, lo que se te ocurra.

Si sigues un camino parecido al mío, aprenderás que salirte de la norma es más fácil de lo que parece.

Enfrentarás muchos retos y obstáculos, pero el paquete de conocimiento que te llevarás cuando los superes será útil para resolver cualquiera problema. Experimentarás cosas increíbles que te cambiarán la forma de ver el mundo.

Y probablemente te darás cuenta de que lo que quieres en la vida es diferente a lo que todos te han dicho.

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