Mudanza

El sol quiere despedirse del día pintando tonos naranjas alrededor del terreno. Después de un largo día de mudanza, estaba acostado compartiendo una hamaca con mi mamá, que hemos puesto provisionalmente afuera del patio de una casa que recién conozco.

Estaba leyendo el libro de Los Minimalistas en el cuál hablan sobre deshacerse de lo material y lo innecesario de la vida. Me devoraba cada página, pensando que iba acabar con dolor de cuello por tanto asentar la cabeza, imaginándome mi mundo libre de excesos y lleno de experiencias.

“Estoy preocupada, no me siento bien,” mi mamá interrumpe mi lectura.
“¿Por qué?” le contestó rápidamente.
“No encuentro los cojines del sofá exterior y no sé que hacer,” dice mi madre con cara de preocupación. “No quiero que se me pierdan mis cosas.”

Verás, las últimas semanas hemos estado presionados porque nos estamos cambiando de casa. El gobierno está construyendo una nueva carretera que pasa justamente por el terreno donde mis padres construyeron una casa 10 años atrás y no nos queda de otra.

Decir que la mudanza no ha sido fácil es poco.

Pero aquél susto de mi madre fue uno sin sentido. En ese momento me di cuenta que ella y yo simplemente tenemos visiones diferentes. Mientras yo busco deshacerme lo de material para ser libre y vivir con mayor intención, ella se aferra a los diez años de acumulación y a lo seguro que jamás nos pondremos de acuerdo.

¿Has pensado en tener experiencias en vez de acumular cosas materiales?¿Te ha interesado viajar y trabajar al mismo tiempo? No eres el único. Esta pequeña parte de mi historia tiene intención de mostrarte lo que me ha llevado a tomar rumbos diferentes y que pueda resonar algo de mi experiencia contigo. Además te mostraré mis ideas sobre los nómadas digitales, ser minimalista y tener una vida con intención.

Minimalismo

28 Marzo

Tengo tres días de haber llegado a la pequeña ciudad de Fargo y no puedo estar más emocionado. Estoy a punto de experimentar uno de los eventos que tantas ganas tenía de conocer: Misfit Conf, dónde un pequeño grupo de inadaptados nos juntamos para tener vidas deliberadas y hacer trabajo que valga la pena.

El centro de Fargo nos recibe con una mañana despejada, los edificios rústicos de más de 5 pisos muestran su color natural. El evento se lleva acabo dentro de la galería Ecce, que se encuentra enfrente de un bonito parque que rompe el ritmo de lo construido dando respiro natural a la ciudad.

En este evento hay grandes personas, unos están creando grandes movimientos, otros están haciendo proyectos sociales en tierras lejanas. Al entrar recibo un kit con algunos libros, y entre ellos se encuentra uno que tengo muchas ganas de leer: “Everything That Remains” de Joshua y Ryan (los Minimalistas).

En el primer break del día tomo un delicioso café hecho en prensa francesa, me acerco a mis nuevos amigos que acabo de hacer y nos sentamos juntos para presenciar la conferencia de los autores de este libro.

“A los 28 años, era muy trabajador y andaba de siempre de traje,” empieza a explicar Joshua. “En ese tiempo creía tener todo lo que quería en la vida. Hasta que me di cuenta que no quería más…”
“Después de algunas tragedias familiares, me di cuenta que lo material me absorbía tanto que decidí abandonarlo todo — hasta mi carrera de buen pago,” toma un suspiro y continúa. “En el proceso descubrí cómo vivir mejor con menos e invité a Ryan, mi mejor amigo, a forjar una vida minimalista.”

La historia de ellos resuena conmigo. Aunque debo admitir que yo nunca he tenido un trabajo formal ni tampoco soy rico. Sólo sé que no quiero sufrir lo de ellos para entender que no necesito tantas cosas. Es que últimamente he descubierto que no estoy en búsqueda de riqueza material, sino de experiencias que nutran mi ser.

Pero, ¿porqué cuándo estudiaba arquitectura, el estilo que más me llamaba la atención era el minimalista?

Su plática me hizo pensar sobre mi carrera y mi pasado.

Ahora veo más claro el porqué: no sólo trata de dejar la casa bonita con poco, consiste en reconocer el valor de cada objeto. Y es completamente cierto; cada cosa, cada cuarto, cada diseño tiene una razón. Menos es más.

Quizás por eso ya no estoy tan interesado en construir casas como antes. Al menos no para personas con dinero. No quiero hacer cosas materiales que sea vuelvan mundanas, yo quiero dejar experiencias que transciendan, aún cuándo no sean visibles.

El minimalismo no sólo es una tendencia en la arquitectura, también es una filosofía que se puede aplicar en la vida. Y cuándo te paras a analizar sobre lo que tienes alrededor, sea material, personal y de ambiente, te puedes sorprender de las cosas que indirectamente están afectando tu vida.

En el segundo break del evento empiezo a hablar con Colin Wright, que desde los 25 años viaja cada 4 meses alrededor del mundo, con sólo 51 posesiones. Sus historias y experiencias me han impresionado. Quizás no llegue al punto de contar lo que tengo exactamente pero si quiero reducir mis posesiones a lo más mínimo.

Y si Colin ha hecho un gran cambio en su vida a temprana edad, ¿porqué no debería hacer lo mismo? Aprovechando que todavía soy un joven con ilusiones…

Materialismo

21 Julio

El calor es inevitable en Tabasco. Hay días que pasamos los 40 grados centígrados – hoy tampoco es la excepción. Pero a costa de esto, hemos llegado a la casa, debido a que ya tenemos que empacar la historia de diez años en cajas.

Justamente había terminado de leer el libro de los Minimalistas. Me enganché tan rápido que lo consumí en menos de 3 días. Con el conocimiento adquirido, la mudanza será prueba perfecta para descubrir mis comportamientos y mis actitudes ante lo material.

Dicen que las cosas pasan por algo. Empiezo a creer que tienen razón.

Cuando empiezo a mirar lo que tenemos en la casa, me sorprendo bastante: peceras que están sin usarse, una colección de discos que pasa de las 100 unidades, artículos de recuerdos de algunos viajes que nadie cuida, libros muy antiguos, tazas de colección que nunca he usado para tomar café, estéreos de música casi inservibles…

¿Pero cómo es que llegamos a acumular todas estas cosas?

Ciertamente hay cosas que usamos, como la sala de estar, las camas y algunos detalles así, pero ahora reconozco que nuestra familia también ha sido invadida por el materialismo.

Yo siempre he pensado que las mudanzas sirven para darte de cuenta de lo que realmente usas y reconocer lo que ya no es necesario. De esta forma puedes empezar a dejar cosas atrás. Sin embargo, mi mamá no lo ve así. Ella quiere pasar todo lo que tenemos hacia la nueva casa que hemos adquirido. A veces no comprendo porqué quiere seguir guardando tantas cosas.

“Pero, mamá, ¿por qué guardas ese buró si ya nadie lo usa?” le reclamo mientras lo movía de lugar.
“Pues es que quizás se pueda usar cuando tengamos una nueva casa,” me responde con tono de justificación.
“¿En serio sabes dónde ponerlo? Yo creo que debe regalarse o venderse…”
“No, puede ser que lo usemos… llévalo sólo por si acaso.”

Por si acaso… ¿Cuántas veces no he oído esta frase?

La mayoría de las cosas que se mantienen en una casa han pasado por la regla del “por si acaso”. No las dejamos ir porque quizás las usaremos en un lejano, inexistente e hipotético futuro. Tendemos a guardar ese estéreo por si algún día usamos música a la antigua aún cuándo ya tenemos un celular y bocinas inalámbricas.

La verdad es que raramente usamos esas cosas y ahí las dejamos, que tomen espacio, que estorban, que nos añaden más. La mayoría del tiempo son cosas que no necesitas para absolutamente nada.

En mis viajes he sido culpable y a veces lleno mi maleta con cosas de más sólo “por si acaso”. Al final esas cosas demás nunca la usé y solamente aumentaron el peso de mi maleta, cosa que realmente me irrita…

Pero para mi mamá todas las cosas están ahí “por si acaso”. Y las estamos pasado del antiguo lugar a una bodega, peor cosa que una casa puede tener. Ese espacio está lleno de justificaciones, de recuerdos materiales y de vanidad pura. En mi opinión las casas no deberían tener bodegas.

Hogar

4 Agosto

Otro día de mudanza. El interior de la casa empieza a perder forma — ya no está la cocina dónde comíamos todos los días, ni tampoco la sala de estar que puede contarte historias perdidas.

Ahora que ya no vivimos ahí, los últimos días hemos estado moviendo algunas cosas a una casa bastante chica a comparación de la anterior. Personalmente siento que es mucho mejor para mi mamá, porque así ya no tendrá que ocuparse de las veinte mil tareas de una casa grande. Las casas de gran tamaño pueden ser bonitas y ostentosas, pero si no tienes el dinero ni el tiempo para cuidarlas, se convierten en losas pesadas que cargar.

Esta es una de las tantas veces que he cambiado de lugar.

Mientras empiezo a cargar unas cajas, mi mente empieza a divagar sobre el concepto de hogar.

¿Pero dónde es casa realmente? ¿Es dónde nací? ¿Es esta casa que se va o a la nueva que voy? He vivido en Italia por un año y me sentí en casa. El año pasado estaba viviendo en la ciudad de Queretaro, pero luego regresé a Tabasco. Comenzando este año, me fui a vivir a Perú por tres meses. En este tiempo estuve Cusco, Arequipa, Huaraz, entre otras ciudades más. En Perú también me sentí en casa.

Imágenes de mis viajes inundan mi mente mientras mi hermano me pasa otra caja. La recibo con cansancio y la llevo adonde corresponde.

Regresé a Tabasco otra vez. Pero 3 meses después me fui a vivir a Nueva York por un mes y medio, luego estuve en Fargo y también en Portland. Y ahora que estoy de vuelta a Tabasco, estoy viviendo en una nueva casa.

He dormido en aeropuertos, en hostales, en hoteles, en casa de amigos, con desconocidos, afuera de una terminal, en una sala (por dos meses). He vivido en mi casa por 10 años y ahora estoy en una nueva. Entonces, ¿cuál es mi casa?.

El cambio ha sido parte de mí. De hecho reconozco que me gusta el cambio. Recientemente leí un artículo de una nómada que busca definir el hogar y me vino a aclarar algo que ya circulaba en mi mente: cualquier lugar dónde sea feliz, es casa para mí.

He comprendido que el concepto de casa no es solamente un edificio o una construcción, también es un estado mental. Casa es mi ciudad. Casa son los nuevos lugares que visito. Casa es mi familia, son mis amigos, mi gente, mi audiencia. Casa es adónde quiero regresar, es adónde no iré nunca más. Casa es dónde me sienta bien.

Cuándo me di cuenta de esto, fue el día que decidí en convertirme en un nómada digital. Yo quiero tener flexibilidad de moverme a cualquier parte y trabajar en las cosas que me gustan y al mismo tiempo. Si el mundo es mi casa, mi oficina está en todas partes — gracias al Internet por hacer esto posible.

Viajar se está volviendo un tatuaje para mí. Una marca difícil de quitar. No busco presumir fotos ni pasar el día comprando tour turísticos. Yo viajo para sentirme en casa, con las personas del lugar, creando nuevas experiencias, con la ciudad reflejando su cultura a través de su urbanismo.

Y ahora que empiezo a moverme más, lo único que quiero es conocer más gente. A mi audiencia que está regada por todo el mundo. Quiero saber de historias, de aventuras, de sueños, de rompe-reglas, de personas legendarias.

Por eso voy a continuar viajando algunos años más, siendo Playa del Carmen mi próxima parada. Existe una página que anuncia los mejores lugares para ser nómada y esta ciudad mexicana esta nombrada ahí. Mi intención es conocer más gente que comprenda mi misión, quiero enseñarles mis ideas y quiero compartir sueños.

Cómo nómada es bueno vivir en lugares que se gaste poco. Quién dice que debemos vivir en las ciudades más congestionadas y vivir el día a día para pagar la renta. Quién dice que no podemos disfrutar una vida más tranquila sin derrochar el dinero.

¿Quién dice que no podemos vivir bien con menos?

Confrontación

12 Agosto

Los rayos del sol entran a través de la ventana de mi cuarto iluminando las cuatro paredes. Esta es mi prueba final. Confieso que también soy culpable: veo un restirador que sólo use el primer año de mi carrera. Veo cartas de juegos de mesa cuando tenía 16 años. Uniformes deportivos que ya no me quedan. Veo videojuegos que ya no uso. Revistas que nunca leí. Diplomas. Coches de colección. Chamarras.

¿Cómo es que YO he acumulado tantas cosas?

Sentimientos encontrados me llegan al alma. Sé que mucho de los objetos son consentimientos de mis padres. Lo cuál agradezco pero también me llena de culpa. Caprichos cumplidos, algunos necesarios, algunos absurdos.

Pero ya no hablemos del pasado, hoy las cosas son diferentes. Este día empiezo a separar intencionalmente las cosas que ya no necesito. Termino con mucha ropa que donar, recuerdos que tirar, cosas que no aportan valor por abandonar. Más del 70% de lo que esta aquí no tendrá cabida en mi nuevo dormitorio.

El minimalismo se ha integrado en mí. Me gusta saber que empiezo a ser más consciente de las cosas que tengo. Es enriquecedor.

Nunca lo he dicho abiertamente, pero para solventar los gastos de mi viaje a Estados Unidos vendí mi coche. Realmente no lo compré yo, también fue un obsequio de mis padres. Aún así, el hecho de venderlo fue una acción difícil para mí. Es que me di cuenta que no quiero tener un coche que se vuelva una carga, no quiero gastar en refacciones. Odio usar gasolina.

Si volviera a tener otro, lo ideal sería comprar uno eléctrico… Pero, ¿cómo voy a vivir sin coche?

Sé que muchas personas viven sin automóvil y quizás sea una pregunta tonta, pero crecí en una ciudad dónde se necesita y desde los 16 años he usado uno. En mi realidad, no estoy tan acostumbrado a usar el transporte público, aunque esto se debe porque el servicio es muy malo por acá.

Aún todavía puedo usar el coche de mi mamá cuando estoy en mi ciudad, pero la verdad es que no quiero depender tampoco de ella.

Un coche sigue siendo una carga pesada para mí, más si quiero ser ligero como el viento. Y ahora que estaré en constante movimiento, quizás no sea necesario tener un automóvil. Pues si no quiero quejarme de la situación, lo que tengo que hacer es encontrar una ciudad dónde se pueda vivir bien sin él.

Así como cuándo visité Portland. Caminar por esta ciudad es increíble, recuerdo cuando estaba justo a la mitad de una cuadra, un coche se paró y esperó a que yo cruzara. Eso habla mucho de una cultura.

Tampoco tengo que irme a vivir a Estados Unidos, ya que en México también tenemos bueno lugares para estar a pie. Sólo es cuestión de visitar, conocer y probar. Quizás me sienta bien viviendo en la playa. Quizás prefiera una ciudad como Guanajuato. Tal vez prefiera vivir en Sudamérica, o podría regresar a Barcelona, una ciudad perfecta para caminar.

Aún no sé qué tanto pueda vivir sin un coche, pero es uno de los retos que me quiero poner. Si quiero ser un nómada, debo aprender a caminar más.

Aventura

21 Agosto

Acabo de terminar de ver una serie animada que tiene referencias al budismo y hace mención a una clase denominada, los nómadas aire. Personas que irán por el mundo a mantener el balance entre naciones. En una escena enseñan un poema que se queda en mi mente.

Deja ir tu atadura terrenal, entra al vacío, carente y conviértete en viento.

Es que las cosas materiales tienen un peso. Y no sólo físico ni monetario, también mental. Cuando tienes muchas cosas, estás pensando en dónde guardar las cosas o piensas quién puede robártelas. Pero cuando te liberas de estas posesiones, te sientes ligero. Como el viento.

Mi nuevo cuarto tiene menos cosas: una cama, un buró con mis libros favoritos, un sofa para leer, mi ropa, una pequeña caja de recuerdos y mi batería (esa es la peor de mis cargas, pero que jamás dejaré).

Recientemente me compré una mochila backpack que me acompañará en mi travesía por el mundo y llevará casi el 50% de mis posesiones. En ella, tendré mucha de mi ropa, mi laptop, una tableta para leer, mis libretas para dibujar, artículos de limpieza y alguna que otra cosa más.

Es todo lo que necesito para afrontar nuevas aventuras.

Y para inspirarme, he creado una lista legendaria que hice pública hace más de un año. Puede sonar absurdo para algunos, pero son mis metas prioritarias. Si dejo de comprar cosas y ocupar mi mente en cosas innecesarias, mis recursos —sea tiempo, dinero, esfuerzo y dedicación— se van a lo que realmente quiero hacer.

No necesito una televisión, no necesito un coche. Todo el dinero que tenga se va ir a mis viajes, a mis proyectos, a mis sueños. Yo necesito experiencias, amistades, aventuras y desafíos. Es cuestión de conocer tus mayores prioridades en la vida.

No tengo ninguna posición religiosa pero quizás esté interesado en el budismo, más que acabo de comprar un libro con la teoría básica. Quiero aprender a meditar, a hacer yoga, a ejercitar mi mente, reforzar mi cuerpo… también quiero hacer un impacto, quiero leer más, quiero crear movimientos, quiero usar mis habilidades.

Quiero cambiar el mundo.

Presente

28 Agosto

La casa está completamente desnuda. Ya no hay ventanas, tampoco puertas. Se puede ver todo el interior desde afuera. Sus paredes lucen colores de una manera triste. Puedo notar la suciedad acumulada en los rincones más difíciles de limpiar.

Ahora que la veo así, me siento extraño. La casa dónde crecí, dónde viví más de 10 años, que construimos lentamente, que me dio buenas y malas temporadas. Mi perro creció ahí, invité a mi primera novia, las cenas familiares de año nuevo. Todos los bonitos recuerdos se vienen a la mente, los malos simplemente desaparecen.

Es difícil despedirse, pero ahora que lo pienso, es lo que he hecho últimamente. Cada que viajo, lo que más hago es despedir, sea de un amigo en el hostal, alguien que me acompañó hasta de algún gran romance. Es parte de ser nómada que debo aceptar.

Quizás por eso no me cuesta tanto decir adiós.

El minimalismo también es la practica de despedirse; de lo material que no necesitas, de los amigos que no aportan valor, del tiempo desperdiciado, de las cosas que te atan a un sólo lugar.

Al parecer éste es otro llamado a seguir viajando.

Estoy a una semana de la casa vaya a desaparecer.. Estoy triste, pero dónde algo cae, algo más se levanta. Mi nuevo cuarto está lleno pero vacío a la vez y nunca me había sentido tan libre hasta ahora.

No sé cómo me irá con estos nuevas actitudes que estoy implementando. Quién sabe si toda mi vida limitaré lo material, como tener 51 posesiones al estilo de Colin, pero es algo por ahora siento que es correcto.

Si, aún soy un chico de 26 años que no tiene la respuesta a todas sus preguntas, pero cada vez estoy más alineado a lo que soy y a mis valores, lo cuál me hace feliz y me genera pasión. Aún no gano suficiente dinero para mantenerme completamente, pero día a día trabajo por tener algo que me deje cumplir mis sueños.

Aún tengo mucho que aprender, mucho que echar a perder y mucho que ganar.

La vida me sonríe una vez más.

Este artículo podría ser considerado como una pequeña biografía de mi vida. Quería mostrarte el proceso y las experiencias que me han llevado a deshacerme de todo, para ser libre y dedicarme a conocer personas.

Este artículo fue escrito en 2014 y he ido mejorando como minimalista, la segunda parte está aquí.

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