La técnica MVP para lanzar por fin cualquier proyecto

Muchos no se deciden a comenzar por querer lanzar a la perfección o pensar en algo muy grande. Mejor, pensemos en cómo mostrar algo tangible al público partiendo de lo esencial.

Recientemente, un lector me comentó que quería abrir un coworking. El mejor de Latinoamérica. Me dijo que iba a viajar a Asia para conocer los mejores espacios de allá. Buscar personas que lo ayudaran con su proyecto. Y llenarse de inspiración para construir el suyo.

Aunque la idea suena inspiradora, me pareció que no tenía los pies sobre la tierra. Por eso le pregunté: “Suena genial, pero, ¿ya tienes una audiencia que quiera ir a tu coworking? ¿Por qué irte al otro del mundo, cuando existen varios en este continente?”

Mis preguntas le ayudaron a comprender que estaba divagando mucho en su idea. Continué diciéndole que debería tener un plan y cortarlo en pequeñas acciones. Que descubriera lo más esencial para ir desarrollando el proyecto con el tiempo.

Este método se le llama Producto Mínimo Viable en el mundo de los startups. La idea es simplemente entender cuál es la forma más rápida de probar una idea. Sin esperar a que todo esté perfecto ni perder el tiempo.

La siguiente imagen lo puede explicar mejor:

Lo que pasa es que, naturalmente, todos nos vamos por grandes ideas, pero en realidad nada se logra tan fácil.  En cambio, todo lo bueno se va a creando en pequeñas fases, a través de construir una base sólida, entendiendo a tu audiencia y mejorando con el tiempo.

A veces lo que queremos no se construye de una forma lógica. Usando el PMV (o MVP en inglés) como referencia, y retomando el caso del lector, en vez de construir un coworking hoy mismo, ¿por qué no primero reunir una audiencia? Eso le aseguraría por lo menos algunos clientes antes de invertir los miles de dólares.

Y si nos referimos a los proyectos en internet (como ser freelance o blogger), lo que me encanta es que se facilita mucho probar una idea sin perder gran cosa:

  • Comenzar un blog es un PMV. La inversión es mínima. Ir publicando artículos permite descubrir fácilmente si la gente va a oír lo que quieres expresar.
  • Probar si puedes vender un producto digital es muy simple; basta con una Landing Page. Antes de pasar tiempo creando el producto, averigua si alguien en realidad va a comprar.
  • Poner una página web con un pequeño portafolio te ayuda a descubrir rápidamente si puedes conseguir clientes como freelance.
  • Publicar videos en YouTube con la cámara del móvil es la manera más rápida de compartir tus ideas y ver si pegan con la gente.

En vez de lanzar algo que tenga hasta el último de los detalles, es preferible lanzar ahora mismo e ir mejorando con el tiempo.

De hecho, esto también se puede ver en proyectos más grandes, como el caso del 368 de Caisey Neistat. En sus videos recientes está compartiendo cómo va, poco a poco, forjando el proyecto.

Me gusta que no tiene un plan perfecto. Lo único que tiene es un espacio de oficinas y una idea. Debido a que comparte la evolución diaria, está creando interés en su audiencia. Está asegurando de manera inteligente que su proyecto consiga éxito.

Esa es la otra ventaja de los proyectos en línea. Al mostrar tus avances o la primera versión de tu proyecto, puedes enseñarle a la gente que eres un humano común y corriente que está aprendiendo en el camino.

No tiene nada de malo lanzar con poco; aunque no sea la mejor versión de tu proyecto, siempre es mejor hecho que ser perfecto.

Solo así sabrás si habrá gente que adquiera tus productos o tus servicios. Al recibir feedback de ellos, podrás ir mejorando en las siguientes iteraciones. Hasta tal punto que te conviertas en un total experto.

Así que, si estás pensando en comenzar un proyecto, ya sea convertirte en un freelance o hasta lanzar un coworking, la mentalidad del Producto Mínimo Viable te ayudará a arrancar desde hoy mismo.

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