El invisible reloj de cuenta regresiva

En los primeros años de nuestras vidas, ya que tenemos plena consciencia, el tiempo parece ilimitado.

Todo parece lejano; no hay prisa de cumplir los quince años, empezar la universidad o tener un trabajo.

Mientras se avanza en la vida, sin embargo, los tiempos tienden a sentirse más estrechos.

Los abuelos ya no están y tu caricatura favorita cumplió 20 años desde su lanzamiento.

¿Verdad que es cierto?

Es algo que he estado sintiendo, más que nada, al viajar de manera constante.

Estos últimos años he tenido una extraña sensación en mi cabeza avisándome de que el tiempo es efímero…

Como si existiera un reloj que siempre está en cuenta regresiva.

Empieza a marcar el tiempo justo cuando llego a un nuevo sitio, ya sea mi casa, una nueva ciudad o al lugar de una conferencia.

Tic, toc, tic toc.

En mi reciente estadía como nómada digital en Barcelona, tenía 40 días para conocer el lugar y grabar mi experiencia para el canal de YouTube.

Desde que aterricé, sentí como el reloj comenzaba a contar. Conscientemente sabía que los días se iban a agotar y esto me presionaba para aprovechar cada momento.

Los días pasan y siento cómo este temporizador pronto llega a su fin.

De igual manera sucede cuando voy a ver a mi familia.

Si paso la navidad con mi madre sabiendo que unos días después estaré otra vez en el camino, me doy cuenta de la importancia de aprovechar cada cena y cada alegría (así como cada tristeza) con mis seres queridos.

Una gran ventaja de estar sedentario es que esta sensación puede pasar fácilmente desapercibida, ya que todo parece más tranquilo.

Sin embargo, viajar constantemente te hace recordar que la vida es corta.

De hecho, más de un reloj está contando el tiempo hacia atrás.

Cada uno de ellos marca un nuevo destino (de tu próximo viaje), el comienzo de un año, una nueva etapa de vida, la experiencia de una conferencia, los días que estás con tus seres queridos, entre muchos eventos más.

Ahora que estoy por cumplir los 30, estoy sintiendo cada vez más fuerte la presencia de estos temporizadores.

Siento que uno de ellos ya marcó su tiempo final mientras uno nuevo está a punto de comenzar.

Por eso me pregunto, ¿y si en realidad la vida es como un reloj que va en cuenta regresiva?

Nos ayudaría a apreciar más que el tiempo es finito.

Haríamos contar cada segundo de nuestras vidas.

Tic, toc, tic toc.

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