Ser freelance no es sexy

Debido a la fama que tiene de referirse a un trabajo pesado y mal remunerado, freelance es un término poco conversado en el ambiente de los negocios digitales.

Cuando te codeas con otros emprendedores en línea, generalmente oyes temas como: “Crea las más efectivas cartas de ventas”, “Logra complejos embudos de marketing”, “Decide el precio de tus productos” o “Domina el arte de trabajar menos mientras vendes más”.

Pero raramente los vas a escuchar hablando de cómo conseguir mejores clientes, definir el contrato a detalle, formas de dar un servicio más eficiente o de cómo cerrar un cliente potencial con un pago por adelantado.

La verdad es que para muchos emprendedores, ser un freelance no es nada “sexy”.

Es una actividad que no te promete hacer realidad el sueño de tirarte en la playa mientras —misteriosamente, cuando te descuidas— a tu cuenta bancaria van agregándose más y más ceros. Lamento ser yo quien te lo tenga que decir, pero no trabajarás menos de cuatro horas a la semana si lo que quieres es tomártela en serio para generar ingresos.

Todos quieren ganar dinero pero nadie quiere hacer el esfuerzo, así que es de lo más normal que muchos huyan de esta actividad.

Hay otro problema: por alguna razón, este estilo de trabajo sugiere un concepto erróneo sobre su retribución.

Mayormente, se entiende que el freelance siempre ofrece sus servicios por el precio más bajo. Es más; si entras a sitios como Workana.com (también Freelancer.es o Fiverr.com) podrás ver asistentes virtuales, diseñadores o creativos trabajando duro sin ser retribuidos económicamente de forma justa.

Lo que sucede es que nadie nos enseña los conceptos de negocios que debemos aplicar en nuestro trabajo independiente para enfrentarnos de una mejor manera con los clientes y así ofrecer un servicio de calidad.

Para mí, en un principio, conseguir buen trabajo fue bastante difícil; daba precios que me parecían bajos, entraba a sitios como los que mencioné anteriormente para ver si podía disfrutar más de mi trabajo, pero nada de lo que veía me parecía justo.

Yo entré al territorio freelance como diseñador web porque tenía un gran interés en hacer páginas web, pero tener interés en lo que haces no excluye que pidas una retribución adecuada por el trabajo que realizas. Esto lo fui aprendiendo mediante mucha prueba y error, algunos cursos que tomé y a lo largo de cinco años de experiencia. Ahora sí puedo asegurarte que ser un freelance puede llegar a ser muy fructuoso.

Tener un trabajo freelance bien pagado puede ser tan sensual como el trabajo de aquella persona que sólo vende productos mientras se toma su cocktail enfrente del mar.

La clave se encuentra en definir bien los conceptos de ventas, marketing, costos y tener una relación sana con el cliente.

Así que, para que empieces a amar este estilo de trabajo —o te reencuentres con él, si es que te trató mal alguna vez—, déjame mostrarte algunos principios básicos que debes tomar en cuenta:

  • Aprende a cobrar justamente.

El mayor problema es que no sabemos cobrar. Y no es culpa solamente del freelance, sino también de la percepción que tiene el mercado sobre nosotros. En realidad saber cobrar es todo un arte y es algo que podemos hablar con más detalle en otra ocasión.

Lo importante por ahora es comprender que existen muchos rangos de precios para los servicios que das —y que definir el precio justo depende de ti.

No te bases en los sitios como Workana, donde se pelean por cobrar el precio más bajo. En cambio, la idea es que pienses en el valor que le darás a la otra persona y lo que tu servicio puede generarle de beneficio, fuera este económico o de otro tipo, tuviera efectos inmediatos o potenciales.

Si cobras por hora, el cliente se enfocará únicamente en el tiempo de tu trabajo por el tiempo e inclusive buscará reducirlo.

Pero si cobras por el valor real de tu trabajo, dejándole claro que será fácil recuperar su dinero después de tu servicio, el cliente verá el pago como una inversión.

  • Posiciónate como un experto.

A quien trabaja por hora, el cliente lo ve como freelance “empleado” y como —asume que— su trabajo es fácil de hacer, cree que puede reemplazarlo por otro empleado en dos o tres patadas.

En cambio, un freelance “líder” es visto por el cliente como un experto, ya que tiene sus propios métodos, lo que lo convierte en alguien difícil de reemplazar.

Así que para conseguir clientes de calidad, lo más importante es que te posiciones como alguien que en realidad sabe lo que hace. Debes mostrar que tienes bastante conocimiento en tu campo, puedes entender el negocio de tus clientes y que puedes dar soluciones reales a problemas.

Muestra lo que únicamente tú puedes darle al cliente potencial y verás que tendrás trabajo para buen rato.

  • Establece procesos.

A parte de conseguir un buen trabajo, un factor importantísimo para disfrutar tu estilo de vida freelance es definir tus procesos, es decir, la manera en que vas a trabajar con tus clientes.

Cuando comprendes muy bien todos los pasos que lleva completar un proyecto, puedes ofrecer un servicio de calidad que no sólo mejora la relación que haces con tus clientes, sino que también te ayuda a manejar tus propios tiempos de trabajo.

Estos procesos te ayudan a entender muy bien cuánto esfuerzo y tiempo necesitas por proyecto, y asimismo te permite descubrir cuándo es que puedes darte descansos para vivir la vida fuera del trabajo.

Eres más sexy de lo que crees

En realidad comenzar como freelance es lo más fácil que puedes hacer: con que tengas una habilidad valiosa* que puedas ofrecer a los demás y tengas al menos una forma de ser pagado, ya eres uno de nosotros.

*Que ofrezca un valor real, como crear sitios web que generan ventas, diseñar una imagen de marca, ofrecer escritura que convierte, edición de artículos para quienes necesitan ayuda en la dicción, fotografía que aumenten la calidad de una marca, etc.

El problema es que cuando buscamos crear nuestro propio trabajo, la falta de conocimiento sobre los negocios influye bastante en cómo podemos vivir nuestra vida de freelance.

Lo bueno es que nada está perdido. Es hora de mostrarle a nuestros amigos emprendedores —que aún siguen durmiendo mientras generan ingresos pasivos— que es posible disfrutar de nuestro trabajo freelance, que tenemos una relación sana con los clientes y que cobramos lo que es justo.

Si aplicas estos conceptos que mencioné (así como muchos otros más de los que te contaré en otra ocasión) en torno al negocio de un freelance, juntos podremos decir, al fin, “Ser freelance no sí que es sexy”.

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