Tu plataforma con tus propias reglas

Hace poco me preguntaron si había una razón de tener un sitio web cuando las redes sociales, como Facebook, lo tienen todo; desde tienda en línea hasta grupos para comunidades.

Podrá sonar bien para las personas que apenas están descubriendo cómo tener un negocio en línea, pero la verdad es que eso muestra el poco conocimiento sobre la web.

Generalmente lo único que saben es abrir una página de Facebook, dejar en blanco la descripción de lo que trata su página, invitar a TODOS sus amigos (además de pedir en su perfil personal que los sigan) y publicar cada 30 minutos para mantener activos a sus “seguidores”. Lo ha visto, ¿verdad?

Aunque cada vez mejoran más estas plataformas, el problema que no nos damos cuenta es que nos estamos atando completamente a lo que ellos ofrecen.

Estamos jugando en el patio de alguien más, como ciertamente lo dijo Paul Jarvis, y tú no eres quién pone las reglas.

Dependes de lo que te ofrezca cada plataforma, de sus políticas de uso, de sus formas de tener visibilidad –inclusive todo tu negocio puede depender de ellos y si la plataforma desaparece (como el caso de MySpace o Tuenti), ya valiste.

En realidad es casi imposible que Facebook desaparezca (imagínate la depresión que causaría entre todos los adictos), pero lo que si sucede, es que frecuentemente están cambiando la forma en usar su plataforma.

Lo peor es que luego nos quejamos de estos cambios… cómo si realmente estuviéramos pagando para usar esta red social.

Eso si, al final Facebook es un negocio. Y tal como cualquier otro, lo que quiere es ganar dinero. Sabías, por ejemplo, ¿qué sólo el 5% de tus seguidores ven tus publicaciones? Si quieres más, necesitas pagarles publicidad.

Si tienes una página en Facebook sabrás lo tedioso que son las notificaciones siempre que una publicación tuya tuvo un 300% más de alcance… ¡por unos $35USD más ten más alcance!

Hace poco, YouTube cambió sus términos de forma que está negando el sistema de monetización a todo video que no sea «amigable». Obviamente esto causó una revolución entre los dichosos «vlogueros», los cuáles la mayoría dependen únicamente de esta plataforma para generar ingresos.

Ahora la están viendo difícil por que pusieron todas sus cartas en un sólo lugar, en un espacio como YouTube que jamás cerrará, pero que los hace dependiente completamente de sus políticas y su modelo de negocio.

Si revisas el hashtag #YouTubePartyisOver podrás leer más al respecto.

Lo mismo sucede con Medium, la plataforma para escribir blogs. Aunque tiene la ventaja de escribir artículos rápidamente y conseguir una audiencia interesada, estás dependiendo completamente de ellos.

Del formato que tengan para los artículos, de una tipografía igual en todo el sitio, de sus maneras de compartir.

¿Y si no quieres tener comentarios en tus artículos? Pues, «nope», tienes nula elección de las características finales de tu blog.

Crea tus propias reglas

Ciertamente hay personas que han usado estas plataformas de manera exitosa, que todo lo que hacen ahí, les genera un mejor negocio. Tal como un fotógrafo profesional en Instagram o un bloguero famoso que tiene miles de likes en Facebook. Pero, en realidad, son una excepción a la gran mayoría de las personas.

Estas plataformas te pueden ayudar a atraer más audiencia, dar a conocer tus proyectos de manera más fácil y lograr que varios confíen en tí a través de tus publicaciones.

El problema es que algunos piensan que con sólo escribir un artículo en Medium te van a llegar cientos de seguidores nuevos. O sólo por poner una página tienda en Facebook, ya todo mundo estará gastando sus tarjetas de crédito contigo.

Lo mejor sería usar estas plataformas como herramientas adicionales, y siempre guiar a tu audiencia para que visiten tu espacio digital. Es decir, a tu propio sitio web.

De esta forma tú manejas las reglas del juego. Te olvidas de intermediarios y de políticas que alguien más imponga. Tú decides cómo y cuándo interactuar con tu propia audiencia.

Los costos son tan bajos que puedes comenzar rápidamente. Un hosting bueno, como Flywheel, cuesta únicamente 15 USD al mes. Un buen email marketing, como Mailchimp, es gratis hasta los 2000 suscritores.

Así que, en vez de quejarte de las últimas actualizaciones de la plataforma más famosa, crea tu propia plataforma. Aprovecha de ese poder que únicamente los sitios web personales te pueden dar.

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